viernes, 18 de junio de 2010

Exposición Colectiva "Monstruos"

« MONSTRUOS »

9–30 DE JUNIO

« No tengan miedo….son sólo obras de arte »

Lo que no falta sorprender a quien se interesa en la literatura, es la polisemia de la palabra monstruo. En efecto, procede del latino monstrum derivado de monere, es decir activar el pensamiento, atraer la atención sobre tal o tal cosa, advertir… o también como si fuera una señal divina que descifrar. En la cultura griega, son representaciones o seres mitológicos; en el idioma religioso, se refiere especialmente a los demonios. A partir del siglo XII y más adelante, hasta nuestros días, el monstruo es un hombre con costumbres y físico extraño, alternando entre negativo (asimilado a la crueldad, al que genera sufrimiento, miedo o atestiguando anomalía en su manera de ser, en su conducta) y positivo (equivalente a prodigio). En la literatura (cuentos, novelas etc…) y el cine abundan los ejemplos.

En la historia del arte no son tan numerosos los ejemplos de artistas que han abordado esta temática, entre los cuales sobresalen, entre otros, Goya y, más cerca de nuestra época, las obras denunciando la barbaridad o “monstruosidad” humana (Rauschenberg con el problema racial en Estados Unidos, Anselm Kiefer refiriéndose a la segunda guerra mundial etc…).

En esta exposición colectiva, lo relevante es que los artistas abarcan el concepto de monstruo jugando al máximo con la polisemia: hacen referencia a lo psicológico, a lo político, a lo sociológico, a lo filosófico… sin olvidar, de manera concomitante, la reflexión y el planteamiento artísticos.

Así Moíses BARRIOS, con “Banana Monster” (pintura), evoca episodios trágicos de la historia de Guatemala y sus consecuencias políticas, cuando estaba la United Fruit Company. Esta máscara, que el artista plantea como “símbolo de lo oculto, de aquello que actúa encubierto”, resuena como una advertencia, como si hubiera que verificar siempre que detrás de la cara del ángel no se esconda el diablo…

VONSECHEL, para quien “todo está en la mente…”, con la obra titulada “Introyección” (video sobre canvas), que podríamos asimilar a una introspección y/o a una introversión, se refiere esencialmente a lo psicológico, interrogándose y tratando de poner en relieve los mecanismos del temor, del miedo, de los fantasmas, relacionados con la noción de monstruo, y que pueden transformar la existencia de uno o de su entorno en infierno.

Más lúdicas y a menudo simpáticas aparecen las pinturas de los “Personajes” (pinturas sobre cartón) que propone André GRIBBLE. Casi familiares, semejantes a los monstruos que los chicos compran hoy para jugar o coleccionar bajo forma de juguetes o de figuritas, estos personajes, definidos por el artista como “forma de espejo…figura amistosa…”, pueden ayudar a sobrepasar nuestros propios fantasmas o miedos, en una tentativa de conocernos más introspectivamente, tratando de contestar a la pregunta atemporal de quienes somos realmente.

Ángel POYÓN, con la pieza “Agujero negro” (instalación sobre pared), invierte el campo de la psicología, o más bien él de la psicoanálisis, en una reflexión respecto a “la distorsión de la realidad” que puede generar “imágenes atemorizantes” hasta producir una “idea distorsionada de la realidad”. Se nota aquí una referencia al poder negativo de lo imaginario o de la imaginación, que puede generar una forma de delirio y de pérdida de la maestría de si mismo.

Los fantasmas de la guerra civil guatemalteca” (escultura), de Lea ASOLI, plantean la influencia de todo ícono político y/o cultural, haciendo alusión a personalidades políticas y por rebote a la noción de idiosincrasia, señalando que esta obra “nace del imaginario regional guatemalteco”. Esta pieza, con fuerte impacto crítico y político en cuanto a la Historia reciente de Guatemala, que denuncia “los desperdicios y baratijas nacidos de la culpa”, sugiere una llamada a una toma de conciencia, a una forma de despertar para corregir lo que sería para el público pérdida de identidad, como si se necesitara evacuar o corregir un imaginario colectivo negativo o ciego para recubrir una auténtica realidad y capacidad a analizar o pensar el mundo que nos rodea.

Pablo BROMO, con “Significatio” (libro impreso), presenta un libro colectivo cuyo objetivo es tratar de “entender el poder de la palabra y sus rincones más oscuros de significación”. Obra que podría ser percibida como en transcurso, nunca acabada y siguiendo creándose o nutriéndose de las definiciones en cuanto a la noción de monstruo, de quienes quisieran participar a su ampliación. El artista plantea una reflexión en cuanto a una polisemia lingüística y al poder de la palabra en sí, de los cuales pueden surgir variedades de situaciones, de sentidos, experiencias, fantasmas o manipulaciones.

Con “¡Uy!” (instalación, intervención en el espacio), Alejandro MARRÉ evoca la reciente erupción volcánica del Pacaya “este monstruo maravilloso”… que “puede arrasar con todo aquello que tenemos importante.” Lejos de las representaciones tradicionales del monstruo, el artista hace referencia aquí a las monstruosidades o catástrofes naturales. Su obra, con cierta gravedad, subraya la fragilidad así como la vulnerabilidad del ser humano y de la sociedad frente a este tipo de fenómenos o situaciones y participa también de una forma de concientización del público en cuanto a la organización y al funcionamiento societales, los cuales padecen de ciertas ineficiencias.

Más allá de lo que pudiera parecer anecdótico, gracioso o inquietante el título de esta exposición, la variedad, pertinencia y singularidad de las obras expuestas permiten considerar el arte a través de un pensamiento, una reflexión o una percepción íntima del mundo, poniendo en relieve al mismo tiempo una dimensión espiritual y ocultada. Esta muestra colectiva afirma la esencia del arte, privilegiando la noción de “extrañez”, al revés de las ciencias lógicas, las cuales tienden hacia un modelo de racionalidad, de orden, de pruebas irrefutables. Sobresalen aquí la irracionalidad, el desorden, la subjetividad, la sensibilidad a flor de piel, por medio de antagonismos y de pluralidades de determinismos.

El núcleo central de las reflexiones y producciones presentadas se define a través de los conceptos de unicidad y de pluralidad o más bien, como ya se ha evocado, él de polisemia. A partir de una temática unificadora, bajo la apelación de “Monstruos”, cada artista ha investigado un campo personal con su propio lenguaje, abarcando escenarios tan diversos como el de la psicología, de la política, de la psicoanálisis, de la lingüística, de la sociología…, desarrollando al mismo tiempo varias prácticas artísticas entre las cuales pintura, escultura, instalación, video, arte objeto… con guiños y o referencias ya sea al arte conceptual, al sociológico, ya sea al Art and Language…

Actuando como taumaturgos del cuerpo social, estos artistas nos revelan categorías o conceptos suprasensibles. Hacen referencia a nuestras mitologías cotidianas, de las cuales surge una dimensión espiritual y escondida de la vida, subrayando al mismo tiempo miedos o terrores reales o imaginarios. De manera concomitante, sus obras podrían representar una tentativa pagana para exorcizar estos temores pero también un espejo de lo que somos, pues cada uno de nosotros pudiera integrar adentro de sí mismo una parte de monstruosidad. Por medio de diferentes dialécticas, reubican, incluyéndose ellos mismos en el proceso, al espectador en el centro de sus propios fantasmas, interrogaciones, convicciones, incertidumbres, asumiendo el riesgo de cuestionar aquellos, a profundizarlos, como si hubiera la voluntad de reequilibrar el arte y la vida. ¡Pero al final “no tengan miedo…. son sólo obras de arte”, expresando quizás de manera singular fantasmas fantasmagóricos!

Gérard SAURIN

Dr. en Artes Plásticas, artista

Director general de la Alianza Francesa

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